Rafa Jódar ya no es promesa: es presente. Y su nombre empieza a sonar con fuerza en el circuito internacional. El tenista de Leganés ha dado un nuevo golpe sobre la mesa en el Miami Open, donde ha logrado clasificarse para la tercera ronda de su primer Masters 1000. Una gesta en la que ha recibido el apoyo de la Reina Sofía, de viaje en Estados Unidos.
La emérita quiso acercarse hasta el Miami Gardens para saludar a los tenistas españoles que se encuentran en el torneo. Y allí estaba Jódar, entre la ilusión, los nervios y una sonrisa difícil de borrar.
La Reina Sofía, que se encuentra en Miami para asistir a la presentación en Florida de la iniciativa “America&Spain250”, organizado por el Queen Sofía Spanish Institute, ha tenido la ocasión de saludar y desear suerte a Carlos Alcaraz y a Rafa Jódar en el Miami Open. pic.twitter.com/nLmjulbu9G
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) March 21, 2026
Un encuentro simbólico que confirma su crecimiento
El encuentro, difundido por Casa Real, dejó una imagen clara: charla distendida, complicidad y un joven deportista que empieza a asumir el foco mediático. Jódar conversó con la reina emérita, posó para varias fotografías y recibió sus felicitaciones por su brillante momento.
No es un detalle menor. El respaldo institucional llega cuando el salto deportivo ya es evidente, en una temporada en la que el jugador ha pasado de la universidad estadounidense a competir entre los mejores.
Un ascenso meteórico que sacude el circuito
Hace apenas un año, Rafa Jódar estaba fuera del circuito profesional, centrado en su etapa universitaria en Virginia y lejos del foco mediático. Hoy, la historia es otra.
Victoria contundente ante Aleksandar Vukic (6-1 y 6-2 en 55 minutos) y billete a tercera ronda. Antes, ya había firmado su primera victoria en un Grand Slam en Australia y asegurado su entrada en el top 100.
Ahora le espera el argentino Tomas Etcheverry en un nuevo reto que medirá hasta dónde puede llegar este fenómeno emergente.
El futuro ya está aquí (y mira a Leganés)
El crecimiento de Jódar no ha pasado desapercibido. David Ferrer ya le sigue de cerca para la Copa Davis, en una convocatoria que podría marcar otro punto de inflexión en su carrera.
Mientras tanto, en Miami, las sensaciones son claras: confianza, ambición y un talento que no entiende de tiempos. Y en medio de todo, una imagen que resume el momento: un chico de Leganés, visiblemente emocionado, hablando con la reina Sofía.
Porque a veces, el salto definitivo no es solo ganar partidos. Es empezar a creérselo.




