Con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio, Cruz Roja pone en valor el refuerzo de su intervención en la Comunidad de Madrid en ámbitos clave como la pobreza energética, la educación ambiental, la prevención de riesgos y la resiliencia comunitaria frente al cambio climático.
En lo que va de año, cerca de 6.000 personas han participado a lo largo de toda la región en iniciativas impulsadas Cruz Roja, que combinan atención directa, formación y sensibilización para dar respuesta a necesidades detectadas en el territorio.
En materia de pobreza energética, Cruz Roja ha atendido a 971 personas a través de acciones de formación, asesoramiento individualizado y apoyo material. Se han desarrollado 826 asesoramientos personalizados que han permitido analizar los consumos energéticos de los hogares y ofrecer recomendaciones adaptadas para optimizar el gasto. Asimismo, se han distribuido kits de eficiencia energética —con elementos como bombillas de bajo consumo, regletas o sistemas de aislamiento— orientados a mejorar el confort térmico sin aumentar el coste de las facturas.
De forma complementaria, la organización ha desarrollado 138 intervenciones de educación ambiental, que han llegado a 2.759 personas. Estas actividades han abordado cuestiones como el reciclaje, la movilidad sostenible, el cambio climático o la economía circular, combinando formación teórica con dinámicas participativas dirigidas a fomentar hábitos responsables y el compromiso ciudadano con el entorno.

En el ámbito de la prevención de incendios, Cruz Roja ha centrado su actuación en la preparación del voluntariado y en la sensibilización de la población de cara a los meses de mayor riesgo. En este periodo se han realizado 8 intervenciones en las que han participado 168 personas, promoviendo pautas de conducta seguras y reforzando la prevención comunitaria.
Por su parte, el proyecto de recuperación del entorno natural ha impulsado 29 actividades prácticas con la participación de 663 personas. Entre las acciones desarrolladas destacan la elaboración de bombas de semillas, la instalación de cajas nido o la recogida de residuos en espacios naturales, contribuyendo tanto a la mejora de los ecosistemas como a la sensibilización ambiental.
Finalmente, el proyecto de resiliencia comunitaria ante emergencias climatológicas entra en su fase final tras tres años de desarrollo en los barrios de Vistalegre y San Cristóbal. La iniciativa ha estado orientada a mejorar la respuesta ante olas de calor, con especial atención a personas mayores y menores. Entre las actuaciones destacan la distribución de pulseras de alerta, la entrega de kits domésticos y ventiladores, así como el apoyo al pago de suministros energéticos. Además, se han llevado a cabo acciones de formación, entre ellas la colaboración en la organización del primer curso de Sistemas de Alerta Temprana, celebrado el pasado mes de marzo con la participación de más de 90 profesionales y voluntariado de toda España.
Con estas actuaciones, Cruz Roja reafirma su compromiso con la atención a las personas en situación de vulnerabilidad, la sostenibilidad ambiental y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria frente a los desafíos derivados del cambio climático.





