La concejala de Medio Ambiente de Leganés, Violeta Bonet (PP), ha defendido la gestión municipal del arbolado ante las críticas recibidas en los últimos meses por diferentes talas y podas realizadas en la ciudad. La edil asegura que ningún ejemplar se elimina sin una valoración técnica y pone el foco en una característica del arbolado de Leganés: su elevada antigüedad.
«Aquí no se tala ningún árbol si no es bajo un criterio técnico», sostiene Bonet en declaraciones a Leganés Activo. La concejala reconoce que buena parte de los ejemplares de la ciudad tienen una edad considerable: «Estamos con un arbolado antiguo en la ciudad, muchos tienen mucho más de 50 años».
Una circunstancia que, según la responsable municipal, condiciona las necesidades de mantenimiento de las zonas verdes.
Escasos medios para intervenir
Las críticas no se han limitado a las talas. También se han cuestionado podas realizadas fuera de temporada, especialmente durante un verano marcado por la proliferación de galeruca en los olmos.

La concejala asegura que cuando el actual Gobierno municipal llegó al Ayuntamiento únicamente había una cesta de poda disponible. Posteriormente se alquiló una segunda para, según explica, poder intervenir en más barrios.
En el caso concreto de los olmos afectados por galeruca, Medio Ambiente defiende que determinadas actuaciones sobre las copas se realizan cuando técnicamente resultan necesarias. Leganés cuenta, según Bonet, con más de 5.000 olmos, algunos de ellos antiguos, lo que complica el mantenimiento y el control de esta plaga.
Bonet responde a las críticas por las talas
La responsable de Medio Ambiente rechaza que las actuaciones realizadas estén reduciendo deliberadamente la masa arbórea de Leganés. Frente a las críticas, asegura que el objetivo municipal es precisamente incrementarla mediante nuevas plantaciones y proyectos.
«Creo que Leganés no está haciendo nada por destruir el arbolado, sino al revés, potenciarlo», afirma.
La concejala también defiende que las talas deben contar con criterio técnico y los correspondientes procedimientos administrativos. Una explicación que llega después de meses en los que diferentes actuaciones sobre el arbolado han generado críticas vecinales, sindicales y políticas.
El debate se produce, además, mientras el mantenimiento de los árboles se cruza con otro problema que ha marcado el verano: la fuerte presencia de galeruca en diferentes barrios. Para Medio Ambiente, conservar una masa arbórea numerosa y envejecida obliga a combinar tratamientos, podas y renovación de ejemplares, aunque Bonet insiste en que las decisiones se adoptan bajo criterios técnicos.






