La XIII gala de los Premios Independientes del Año organizada por Unión por Leganés (ULEG) dejó un mensaje político claro desde el escenario: la independencia que reivindica Carlos Delgado pasa por la moderación, la transversalidad y el rechazo a los extremos. No fue un detalle menor.
Delgado, presidente de ULEG y primer teniente de alcalde, arrancó la gala con su intervención marcada por su reivindicación política. “La independencia no es indiferencia”, afirmó. A partir de ahí, encadenó una defensa de “la responsabilidad”, “la transversalidad” y “la mesura” en un tiempo de “ruido”.
“No estamos aquí para ser perfectos”
El discurso del dirigente de ULEG giró alrededor de una idea repetida varias veces: la política y la vida pública deben alejarse de la rigidez y del enfrentamiento permanente. “No estamos aquí para ser perfectos ni para ser infalibles”, dijo.
El momento más comentado llegó cuando ironizó con la perfección: “Pido a todos aquellos que sean perfectos e infalibles que abandonen esta sala”. La frase, lanzada con intención distendida, provocó risas y marcó uno de los puntos de mayor conexión con el público.

La respuesta del presentador no tardó en llegar. Apenas unos minutos después, regresó al escenario para rematar la broma: “Yo soy perfecto… estaba a punto de irme”. Un intercambio que evidenció el tono híbrido de la gala, a medio camino entre acto institucional y espectáculo.
Lapsus, improvisación y guion roto
Más allá del discurso político, la gala dejó varios momentos de improvisación que rompieron el ritmo previsto. Hubo errores en la lectura de textos —con repeticiones evidentes en algunas presentaciones—, dudas sobre quién debía entregar determinados premios e incluso confusiones en directo con nombres y categorías.
El humor fue constante durante toda la gala, especialmente ligado al fútbol. Manolo Lama protagonizó uno de los momentos más comentados al ironizar sobre los insultos que recibe en distintos estadios: “Voy al Bernabéu y me llaman culé; al Metropolitano, vikingo… y en otros campos, directamente, cabrón”. Remató con una duda en clave humorística: “No sé si soy independiente o cabrón”.
También hubo guiños constantes al CD Leganés, con referencias a partidos, ascensos y deseos deportivos, integrando el fútbol como elemento identitario dentro del relato local.
Entre homenaje y relato político de ULEG

La idea de independencia volvió a funcionar de eje central de los discursos de los premiados, que se mostraban ilusionados por el reconocimiento a sus carreras, como Damián Quintero, Patricia Domenech o Eugenio Villarreal, y sorprendidos por ser reconocidos después de décadas en televisión como Inmaculada Galván, Manolo Lama o el ya retirado Pedro Piqueras.
Una gala en la que el partido, anfitrión e impulsor, fue el hilo conductor. Y es que en varios momentos se agradeció explícitamente la labor del Gobierno local y se destacó el papel del partido como “bandera de la cercanía”, en intervenciones que mezclaban reconocimiento institucional con discurso político.




