Enviaban correspondencia de forma masiva en la que se hacían pasar por soldados norteamericanos que habían estado destinados en Afganistán para intentar ganarse la confianza de sus víctimas. También se dedicaban a realizar compras fraudulentas en Internet utilizando la técnica conocida como carding, con la que hackers informáticos obtienen numeraciones de tarjetas de crédito de forma ilícita en la red
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