Cuando los mayores se convierten en producto

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residencias de mayores

Las residencias de mayores son cada vez más rentables y menos eficientes. Los familiares de las residencias de Madrid, con dos centros de Leganés a la cabeza, denuncian la falta de recursos.

Las personas han dejado de ser la prioridad para serlo el dinero. Esta frase, que ha pasado a ser habitual en nuestra sociedad, se convierte en peligrosa cuando se trata de cuidados, cuidados a las personas que no pueden valerse por sí mismas, a nuestros mayores.

«Todos seremos mayores y estaremos en su lugar. Ahí, nos acordaremos de que no defendimos una dignidad en las residencias cuando fue nuestro momento». Con mucha contundencia habla una familiar de una de las residencias de la Comunidad de Madrid que denuncia sistemáticamente la falta de servicios, medios y personal que sufren los residentes, y que se traduce en eternas esperas para ser vestidos por las mañanas, cambiados por las tardes o lavados por las noches. Ellos no pueden. Dependen de sus escasos cuidadores.

«En la mayoría de las residencias de gestión indirecta de la Comunidad, que son 15, hay problemas parecidos», asegura Raúl Camargo, miembro del grupo de Podemos en la Asamblea de Madrid e impulsor de una ley de residencias también presente en la concentración. «Existe una falta de personal crónica que tiene que ver con los decretos que regulan las ratios», añade el diputado de asamblea, quien apunta a que estos están obsoletos.

Según el actual decreto, las residencias cumplen los ratios y, por tanto, la ley, a pesar de que cuentan con personal insuficiente. Y es que todo depende de lo que se considere ‘trabajador’. «Es imposible atender a todos los residentes humanamente, son muy pocas trabajadoras», asegura uno de los miembros del Comité de Familiares de la Residencia Aralia Parque de los Frailes (Leganés). Según la legislación, se cumple debe haber 1 trabajador para cada 4 usuarios válidos y cada 3 usuarios asistidos o dependientes.

Manifestacion residencias de mayores en Madrid
Protesta ante la Oficina de Información sobre Mayores en Madrid.

En su lucha, el Comité reivindica que se aumente el personal de la residencia o que se cambie el cálculo puesto que, actualmente, las ratios son de trabajador por residente, contando entre los trabajadores también a los jardineros, cocineros o personal de la limpieza. «No estamos en contra de las trabajadoras sino de los escasos medios que tienen», explican desde Vitalia Home a raíz de las críticas de las propias empleadas. «No buscamos que las despidan, sino que refuercen el número de efectivos».

Falta y deficiencias de los espacios

A pesar de ser el más grave, este no es el único problema que tienen las residencias de mayores. Todo ello se suma a la falta de materiales como baberos, pañales o incluso sillas de ruedas y desfibriladores, echados en falta por los familiares de las residencias de Parque de los Frailes, o la antigüedad de los centros. Muchos de ellos cumplen 40 años en esta década pues se construyeron en los 80, y están enfocados a un modo de vida individual. «No tienen apenas salas comunes y espacios para socializar», asegura Camargo.

Este problema no llega a Vitalia Home, pues es una residencia de construcción reciente, pero sí lo sufren en Parque de los Frailes, sobre todo un detalle que hace inviable una evacuación de emergencia en el centro. «Las puertas de las habitaciones son muy estrechas y no caben las camillas de los más dependientes«, explican desde el Comité. Además, han llegado a denunciar humedades en algunas paredes.

Una población cada vez más dependiente

Los trabajadores señalan que todos estos problemas se derivan de un cambio en la población. Así lo denuncian las propias trabajadoras de la Residencia Pública de Alcorcón a través de Elena Romero, representante sindical de las trabajadoras en la Cadena SER: «se les considera ‘abuelos’ y no enfermos cuando el 80% tiene un grado de dependencia alto por enfermedad crónica», denuncian. Allí 5 auxiliares se encargan de 250 residentes.

Manifestación residencias de mayores Madrid
Manifestante en la protesta ante la Oficina de Información sobre Mayores en Madrid.

Esta nueva realidad choca con lo registrado en la legislación, lo que llevó a Podemos a crear un proyecto de Ley de Residencias. «Los pliegos se hicieron para un tipo de residencias que ya no existe: un tipo de residencias donde la mayoría de las personas que estaban allí estaban todavía en una situación en la que se podían valer por sí mismas. Ahora eso ya no es así», explica Camargo.

Estas críticas fueron recogidas por Podemos en la propuesta de Ley de Residencias que se presentó en la Asamblea de Madrid durante el pasado mes de enero. Sin embargo, la falta de apoyos hizo que no saliera adelante y la situación quedara de nuevo bloqueada. Así, los familiares reclaman ahora que se siga adelante con esa propuesta, consensuada con ellos, para garantizar un trato digno a sus mayores.

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