Matías Martínez, benefactor del bar Los Sintecho de Matías
Matías Martínez, benefactor del bar Los Sintecho de Matías. Foto: Aroa Díaz

Taxista de profesión, Matías se ha convertido en el ángel de, por ahora, una docena de personas, ayudándoles a salir de la pobreza en lo más crudo de la crisis.

Se dice que no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita, es decir, quien mejor sabe gestionar lo que tiene. Y en eso Matías Martínez es millonario. Taxista de profesión ya jubilado es muy conocido en el gremio debido a su conciencia, sabiduría y solidaridad. Rasgos que en una charla de apenas 40 minutos, hacen que abras los ojos. Además de entregar más de 2.000 mascarillas durante la pandemia, el hombre ha podido ayudar a encontrar trabajo a 12 personas.

«La gente dice que si soy rico. No. Yo no necesito grandes lujos y todos los meses ‘me sobra’ dinero de mi pensión de jubilación y lo dedico a ayudar a los demás. Es con lo que me siento bien», explica Matías. Con apenas 1700€, el hombre mantiene su «con-su-mismo» siguiendo «con-su-mismo coche» y su misma vida humilde de siempre, aportando su granito de arena a quienes lo necesitan. «Mi mujer y mis hijas me dicen que siga en esta línea. Yo solo hago lo poco que puedo, ¿qué podría hacer gente que tiene mucho más dinero que yo?», pregunta, teniendo en mente nombres propios que no quiere decir. 

Una de sus obras de solidaridad se ha cristalizado en la creación del bar ‘Los Sin techo de Matías’, ubicado en Zarzaquemada. Un proyecto muy especial para ayudar a una familia que se encontraba en la protesta de los Sin techo en Atocha. «Cuando me enteré de la acampada fui a ver qué se necesitaba. Pregunté uno por uno a qué se dedicaban y cómo les podía ayudar», un sencillo gesto con el que Matías se convirtió en el ángel de 12 personas.

Allí encontró a un conductor, un fotógrafo, un carpintero y a un cocinero, Antonio, junto a su pareja y su hijo. En cuanto tuvo confianza, no se lo pensó dos veces. «Les ayudé encontrándoles trabajo y durante el tiempo de espera les daba 200€ al mes a cada uno a modo de sueldo», explica Matías. Así, en año y medio ha dado el impulso a tres negocios, entre ellos ‘Los Sin techo de Matías’.

«No soy un ángel, los ángeles todo lo pueden, yo solo hago lo que está en mi mano y sé que cada 6 meses ahorro suficiente para ayudar a alguien, y es lo que más me llena. Quienes tienen tanto dinero y no ayudan, no conocen la satisfacción que se siente después».

«San Matías, el Humilde»

Hace apenas un mes que el bar abrió sus puertas y Antonio no para de agradecer el gesto a su benefactor: «Tienes que ponerlo bien grande: el Santo Matías», nos comenta. «Trabajaba para dos empresas pero no me pagaban, se me fueron mis ahorros y me quedé en la calle. Estábamos en Ventilla, dormíamos en la calle con un ojo abierto cuando nos avisaron de la acampada en Atocha. Fuimos porque estaríamos más seguros y allí, en junio, conocimos a Matías. Nos cambió la vida», cuenta.

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Antonio y Joaquina orgullosos de su bar ‘Los Sintecho de Matías’. Foto: Aroa Díaz

Ahora no es buen momento económico para nadie, y Antonio y Joaquina, su pareja, no son la excepción. Actualmente están en búsqueda de un piso o habitación donde vivir, aunque la búsqueda está siendo muy compleja aunque lo tienen claro: «Queremos luchar, no vamos a tirar nunca la toalla. Ya hemos salido de no tener nada y no queremos volver». Una máxima que Matías comparte: «yo les he dado la oportunidad, se han subido al tren, ahora es cosa suya trabajar todos los días y esforzarse para tener un futuro».

Para esta aventura, este taxista solidario no está solo. Se rodea de gente que le ayude a guiar a los nuevos propietarios para que el negocio pueda funcionar bien, un equipo que ha encontrado en Leganés. «Mi idea era ayudar a gente por todos los municipios de Madrid, pero me siento tan bien aquí que por el momento me voy a quedar. No ayudaré a todos los que lo necesitan, pero sí pondré mi granito de arena«, declara con una sonrisa en los labios tras confesar que siente hijo adoptivo de Leganés. Sin duda, todo un ejemplo a seguir.