Se cumplen cien años del nacimiento de Francisca Gallego García-Quijada, es decir, Paquita Gallego (1924-1986). Una fecha señalada que se conmemoró a principios de año con un completo homenaje bajo la lluvia. Desvelando una placa en el piso en el que vivió junto a sus seis hijos, y llevando flores a su busto en el paseo que lleva su nombre, se recordó su gran legado. Pero ahora, la figura de Paquita Gallego volverá a ser homenajeada.
El Ayuntamiento de Leganés ha organizado para el último trimestre de 2024 una exposición muy emotiva con las imágenes más destacadas de su trayectoria. Entre ellas, las realizadas durante la visita de María Teresa de Calcuta a Leganés en 1980. Y es que su incansable labor social tuvo su repercusión internacional llegando a oídos de la santa. “Vuestra labor es muy hermosa”, aseguró.
El título de la exposición -`Paquita Gallego, 100 años repartiendo amor´- alude a la celebración del centenario de su nacimiento. La muestra reúne imágenes inéditas, documentación relevante, testimonios gráficos de sus iniciativas, reconocimientos y algunos objetos personales, acercándonos a la vida de Paquita, reconocida como hija predilecta de Leganés. La exposición estará en el CC José Saramago desde el 10 de septiembre.
La trayectoria familiar de Paquita Gallego, siempre en Leganés
Comenzó su camino de caridad llevándose a comer a casa a algunos niños de familias que atravesaban por momentos difíciles, compartiendo la mesa junto a sus propios hijos. Ella misma lo explicaba en una entrevista realizada por el periódico `Pueblo´, en el año 1982: “Empecé llevándome a casa, a comer, a siete niños, cuyas madres tenían que salir a trabajar… Yo que tengo seis hijos, hacía algo más de comida y así esos chiquillos tenían asegurado al menos una de ellas”.
Su casa siempre estaba abierta para atender a quien lo necesitaba, y así lo subraya su familia. Esa atención se materializó igualmente en el apoyo a mujeres que acudieron a formarse en la academia de corte y confección que Paquita puso en marcha en el barrio de San Nicasio. Su proyecto más ambicioso y emblemático es el comedor `Madre de la alegría´, que continúa su labor a día de hoy, gracias a las voluntarias que mantienen vivo su testimonio.