El C.D. Leganés volvió de vacío de Riazor… y con una sensación difícil de digerir. El conjunto pepinero cayó por 2-1 ante el Deportivo en la jornada 38 de LALIGA HYPERMOTION, en un partido que tuvo de todo: igualdad, reacción, polémica… y un final cruel desde los once metros.
Igor Oca agitó el once con cinco cambios, dando entrada a Figueredo, Ignasi Miquel, Roberto López, Dani Rodríguez y Diego García como referencia ofensiva. El plan era claro: controlar, esperar y salir. Y durante muchos minutos funcionó.
La primera parte fue de tú a tú. Sin dominio claro, pero con ocasiones. Juan Cruz, Duk y Naim avisaron en varias acciones que pudieron cambiar el partido. Especialmente clara fue la de Duk en el arranque, y las llegadas constantes por banda que generaban peligro. El Dépor también apretó, pero se encontró con un Juan Soriano sólido bajo palos. El 0-0 al descanso hacía justicia a lo visto.
Pero tras el paso por vestuarios, el partido se aceleró.
Golpes, reacción… y otro golpe
El Deportivo empezó a encontrar más espacios y en el 63’ Zakaria rompió la igualdad con el 1-0. Un golpe que no tumbó al Leganés. Al contrario. El equipo reaccionó.
Y lo hizo con fútbol. Con una jugada larga, bien trabajada, que acabó en los pies de Juan Cruz. El ‘10’ no perdonó y firmó el 1-1 en el 74’, su tercer tanto de la temporada. El Leganés estaba dentro del partido. Pero la alegría duró poco.
Apenas tres minutos después, Noé devolvía la ventaja al Deportivo con un disparo desde la frontal imposible para Soriano. Otro golpe. Y otra vez a remar.
El Leganés no se cayó. Andrés Campos rozó el empate con un misil que se estrelló en el travesaño en el 81’. Y en los últimos minutos, Oca metió toda la artillería: Óscar Plano, Asue… todo al ataque.
El VAR marcó un doloroso final
Y entonces llegó la jugada que lo cambió todo.
Minuto 94. Revisión interminable en el VAR. Mano en el área del Deportivo. Penalti. Oportunidad de oro para empatar.
Diawara asumió la responsabilidad en el 104’. Todo o nada. Pero Álvaro Fernández adivinó el lanzamiento y detuvo la pena máxima. Ahí se acabó el partido.
Un final cruel para un Leganés que hizo méritos para puntuar, pero que se quedó sin premio.
Contexto y lo que viene
El equipo se queda con 42 puntos y sigue mirando de reojo la zona baja, en un tramo final que ya es pura tensión competitiva. Mientras, el Deportivo celebra una victoria que le mete de lleno en la pelea por el ascenso.
Para el Leganés, el mensaje es claro: competir no basta. Hay que cerrar los partidos. El próximo reto será en Butarque ante el Racing. Y ahí ya no habrá margen para errores.
Porque el fútbol no espera. Y esta liga, menos.



