La situación en Ceuta continúa marcada por las consecuencias de la llegada de miles de migrantes durante los días 30 y 31 de julio. La capacidad de los recursos disponibles se ha visto desbordada y muchas de las personas que llegaron permanecen en situación de calle. Mientras tanto, la respuesta del Gobierno central ha recibido críticas desde posiciones políticas muy diferentes.
Ayuntamientos gobernados por el PP, entre ellos Leganés, donde gobierna en coalición con ULEG, han secundado las concentraciones «por Ceuta» impulsadas por la FEMP para denunciar «la gravísima situación que vive la ciudad».
Las movilizaciones han encontrado también respuesta en Madrid y otros puntos del país, donde organizaciones sociales, antifascistas y antirracistas han convocado concentraciones con una lectura muy diferente de lo ocurrido.
«Tensión extraordinaria»
En Leganés, el alcalde, Miguel Ángel Recuenco (PP), y el primer teniente de alcalde, Carlos Delgado (ULEG), participaron en la lectura de un manifiesto que advertía de que la llegada de migrantes había generado una «tensión extraordinaria» sobre los servicios públicos, los recursos disponibles y la vida cotidiana de Ceuta.
«Está poniendo a prueba sus recursos, sus servicios públicos y su capacidad de mantener la normalidad» […] «Está poniendo a prueba a España: nuestra capacidad para proteger nuestras fronteras, garantizar la seguridad y defender la integridad de nuestro territorio».
PP y ULEG: «No es un problema migratorio»
El manifiesto defendió que lo ocurrido «no es un problema migratorio» y recordaron las declaraciones de la monarquía marroquí sobre la soberanía de Ceuta y Melilla. «Cuando se cuestiona la soberanía sobre una parte de nuestro territorio, lo que está en juego nos afecta a todos», sostenía el texto.
El documento reclamó además el retorno de quienes entraron irregularmente en España. «Exigimos el retorno efectivo y con garantías de todos los que entraron ilegalmente en nuestro país: esa es la única forma de recuperar la normalidad».
Durante algunos momentos de la concentración, parte de los asistentes acompañó estas reivindicaciones con gritos contra «los invasores».
Del rechazo al racismo en el manifiesto a los cánticos de la concentración

El propio manifiesto leído en Leganés incluía un rechazo expreso a «cualquier forma de odio, racismo o enfrentamiento».
Sin embargo, en la plaza se escucharon también cánticos de contenido racista e islamófobo, además de insultos dirigidos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Entre ellos se coreó «Pedro Sánchez, hijo de puta».
Otra crítica al Gobierno: el abandono de los migrantes
La respuesta a la crisis no ha llegado únicamente desde los ayuntamientos gobernados por el PP. Colectivos sociales y antirracistas también han cargado contra la actuación del Gobierno central, aunque por motivos muy diferentes.
Grupos de Leganés han participado en movilizaciones en Callao desde las que denuncian lo ocurrido los días 30 y 31 de julio, el «abandono institucional» de las personas migrantes y lo que califican como «pogromos racistas».
Estos colectivos consideran que la actuación del Ejecutivo ha sido «tardía, desastrosa e insuficiente» y denuncian que numerosas personas han quedado a la intemperie. También critican la respuesta de la izquierda institucional y rechazan utilizar conceptos como «invasión» para referirse a quienes han llegado a Ceuta.
Ayuda desde Leganés mientras continúa la crisis
Más allá de las concentraciones, colectivos de Leganés han movilizado ayuda para las personas que permanecen en una situación precaria en Ceuta.
La Red de Acogida de Leganés ha defendido una respuesta humanitaria y se ha sumado a la labor de Casa del Sudán, enviando bienes de primera necesidad para atender a personas que continúan en situación de calle ante unos recursos asistenciales desbordados.
Mientras el debate político gira alrededor de las fronteras, la soberanía española, la actuación del Gobierno central y el retorno de quienes entraron irregularmente, sobre el terreno continúa otra realidad: personas que llegaron a Ceuta hace más de un mes siguen dependiendo de los recursos asistenciales y de la ayuda humanitaria para cubrir necesidades básicas.




