Por segundo año consecutivo el comercio de Leganés ha aunado esfuerzos para organizar una campaña de navidad en la que las llamadas ‘tiendas de barrio’ o comercio de proximidad sean los protagonistas; y es que, las prisas y las rebajas nos hacen muchas veces olvidarnos de que ellos también existen. Por eso nació la Asociación de Comercio de Leganés, y por eso hablamos hoy con Jesús Rodríguez, secretario y representante de la entidad.
¿Cómo surge la Asociación de Comercio de Leganés?
Jesús Rodríguez: Surge a raíz de que vimos muchos establecimientos cerrados. Unos pocos comerciantes empezamos a hablar sobre el tema, y comenzamos a reunirnos todos los miércoles primeros de mes por las mañanas para analizar la situación y las posibles soluciones. Esto fue alrededor del 2013.
Ya cuando había bastantes comercios cerrados…
J.R.: Claro, ya había pasado gran parte de la crisis y empezamos a ver aquí en San Nicasio que había bajos que se empezaron a tabicar porque los dueños los habían abandonado y se metía gente dentro. Temíamos que se convirtiera en un barrio gueto. Comenzamos a ver qué podíamos hacer.
¿Qué tipo de empresas abarca esta asociación?
J.R.: Todo tipo de empresas medianas y pequeñas. Ahora mismo somos alrededor de cien empresas
¿Con qué objetivo?
J.R.: Partimos de principios sencillos porque llevamos muchos años trabajando pared con pared pero como tenemos los mismos horarios nos conocemos de vista, no de tener una relación. Lo primero era conocernos y esa experiencia ha sido muy bonita. Conocernos, comprarnos entre nosotros, recomendarnos, y a partir de ahí empezamos a ver las dificultades.
Para recomendarnos necesitamos tener calidad, para ello necesitamos formación… Vimos cómo cada vez tenemos más dificultades para competir con los grandes centros comerciales y las nuevas tecnologías.
¿Y a qué conclusión se ha llegado: por qué durante estos años se han ido cerrando tantos comercios en Leganés?
J.R.: Yo creo que la situación económica hace que estamos en un momento del precio barato, y tenemos que ir a un comercio justo, es decir, pagar un precio justo, ni de más ni de menos. Estos precios baratos con mala calidad en muchos casos, nosotros no podemos competir con ellos. Tenemos que dar calidad, porque el vecino está aquí, no damos un producto y lo devolvemos a los tres meses. Y por otro lado, tenemos que avanzar todos en las nuevas tecnologías.
Supone la asignatura pendiente del pequeño comercio…
J.R.: Sí, darnos la visibilidad que habíamos perdido. Por ejemplo, todos los grandes comercios hacen campañas, por ejemplo, de navidad, pero el pequeño no hace este tipo de campañas, pero este año la Asociación de Comercio de Leganés hemos organizado varios eventos para tener nuestra propia campaña de navidad para decir que el pequeño comercio está aquí. Queremos que sea un punto de encuentro con los vecinos.

Ha mencionado antes las grandes superficies, Leganés es uno de los municipios con mayor oferta en centros comerciales de la ciudad, ¿cómo afecta esto al pequeño comercio?
J.R.: Personalmente creo que éste fue el primer golpe del pequeño comercio. Comenzaron en los años ’80 aproximadamente en España y del que creo que el pequeño comercio no respondió correctamente. Y el segundo es Internet.
Afecta en la medida en que muchos de nuestros vecinos cojan su vehículo y puedan pasear por un centro aclimatado, algo más cómodo que, por ejemplo, pasear por nuestras calles, que no están tampoco adecuadas al pequeño comercio.
¿Te imaginas una ciudad sin comercio, sin tiendas pequeñas, sin luces…? No, la ciudad europea es una ciudad con comercios donde la gente pasea pero hay que favorecerlo. Hay que hacer calles y barrios donde la gente pasee a gusto y se encuentre a gusto. Esto es algo que parte de las administraciones públicas y hay que pedir su colaboración.
Por nuestra parte, debemos adaptar las tiendas a las nuevas tecnologías y los nuevos tiempos, y eso es algo que tenemos que aprender. El comerciante siempre ha sido una persona valiente y avanzada a sus tiempos. Al principio, el comerciante era el que ponía en contacto a las civilizaciones sin las armas, que era como lo hacían los ejércitos, sino a través de las mercancías. Tenemos que volver a ser un poco más valientes.
¿Se está ayudando por parte de las administraciones al pequeño comercio en Leganés?
J.R.: Nosotros, como Asociación del Comercio de Leganés, que hemos empezado hace apenas año y medio a hacer actos para dar esa visibilidad al pequeño comercio, he de reconocer que las administraciones nos han apoyado. Pero es verdad que nosotros ya les estamos pidiendo más. El pequeño comercio crea mucho empleo.
Hay una ley de dinamización del comercio donde se habla de una oficina para dinamización del pequeño comercio, por ejemplo; hay experiencias en otros países que están por delante de nosotros en esto, con un objetivo y una mira, ¿qué ciudad queremos? Si queremos una ciudad dormitorio, nos centramos en los centros comerciales; si no, potenciamos el pequeño comercio, arreglamos las calles, los negocios, y potenciamos que se transite y que haya vida en el municipio.
¿Cuál es el principal punto en el que flaquea Leganés para dar ese paso?
J.R.: Nosotros queremos un comercio de primera en un Leganés de primera, y eso supone un esfuerzo de todos. Nosotros hemos rivalizado, en el buen sentido, con las ciudades de alrededor por ser los mejores, pero en los últimos años, me da la sensación de que nos hemos quedado por debajo, y de que todos los leganenses debemos hacer un esfuerzo por tener una ciudad y un comercio mejor. Queremos potenciar al comercio y la ciudad.
En estos últimos dos años, ¿cuál ha sido la evolución de nuestro pequeño comercio: se ha notado la anunciada recuperación?
J.R.: Bien, una cosa es hablar con datos y otra con sentimientos, y yo te tengo que hablar desde las sensaciones. A nosotros nos afectó mucho cuando hubo dos asociados que cerraron, nos dolió mucho. Yo creo que las recuperaciones en estos pueblos se notan más tarde, nosotros no la hemos visto.
Hablamos todos los días con gente mayor que está ayudando a sus hijos, con gente joven que trae currículums y que a pesar de tener mucha formación no podemos atender en muchos casos. Eso son sensaciones reales de gente real. Yo no veo que la cosa esté cambiando.
Lo que nos gustaría sería un proyecto a largo plazo, una ilusión, una esperanza, sobre todo para los más jóvenes. Decir: ‘mirad, aquí hay un camino; hay muchos trabajos que se van a perder pero tenemos que idear otros’. La sociedad se tiene que construir para el ser humano, no para el beneficio y eso me duele, cuando no veo esa ciudad ilusionante y esos proyectos políticos ilusionantes.
¿Qué se puede hacer, ya no sólo desde la política, si no desde la Asociación?
J.R.: Nosotros lo que estamos haciendo ya es visibilizar y poner en valor. Estamos haciendo que la gente vea que el pequeño comercio existe. Hemos realizado todos los eventos de Navidad y a lo largo del año vamos a realizar más eventos como las tarjetas de fidelización o la campaña de ‘viste a tu comercio de flores‘, hemos hecho campañas para compartir clientes y que los vecinos sientan esa unión del pequeño comercio.
Tenemos que seguir haciendo eso y mucho más. Tenemos que ir al mundo de las nuevas tecnologías, al mundo digital, y tenemos que formarnos, hay muchos comercios que aún los llevamos con el lápiz y el cuadernos de cuadros [risas]. El comerciante, como he dicho antes, siempre ha sido valiente y tenemos que ser valientes, tenemos que lanzarnos a un mundo nuevo de formación y mejora continua, de esa excelencia que humanamente la hemos dado y creo que la intentamos dar con los vecinos, a una excelencia en todo: en calidad, en producto, en la atención, en el espacio… Tenemos trabajo que hacer y somos los primeros que tenemos que arrimar el hombro.





