‘De la mano del teatro’ de Concha Gómez en el Rigoberta Menchú

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El 27 de junio, los grupos de taller del Centro Cívico Rigoberta Menchú y AnimaT.Sur representaron “De la mano del teatro” en el Rigoberta, Leganés.

“De la mano del teatro” es una obra original que, a través de la historia familiar de Tomás y Covadonga, sucede varias generaciones que buscan representar este arte a través del tiempo. Está bajo la dirección de Concha Gómez, a quien han homenajeado al final de la representación invitándola a subir al escenario y llenándola de regalos. Concha, muy agradecida por la labor de todos los participantes, ha dado las gracias al público por asistir, a pesar de las altas temperaturas en plena ola de calor. Sobretodo ha querido agradecer la gran labor y la profesionalidad de los actores y actrices, que en el mismo día de la representación se han encargado de dejarlo todo preparado hasta tres horas antes, mostrando todo el trabajo que hay detrás.

La obra, parte de la historia de amor que surge entre los jóvenes Tomás y Covadonga, moviéndose entre el dramatismo de las escenas por los tiempos convulsos, pero aportando un toque de comedia siempre al guion. Desde su enamoramiento, las escenas se suceden con una ambientación reforzada por proyecciones al fondo del escenario, con fotografías de época de las calles y los pueblos y según avanza la trama, de la guerra civil, donde el protagonista Tomás, lucha en el bando republicano. 

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Ruptura de la cuarta pared

Nos referencian continuamente al mundo del teatro, como a “Tierra de jauja”, de Lope de Rueda, representando la propia escena en la que los dos protagonistas principales roban a un campesino con gran ingenio. Los propios participantes de la obra van guiando por este recorrido e introduciendo las referencias a otras funciones, haciendo partícipe al público en todo momento: rompen la cuarta pared continuamente, o refuerzan la sensación de inmersión en la situación con todos los recursos de los que disponen; proyecciones, audios de ambientación en las escenas de la guerra. Usan, además, de una forma dinámica todas las entradas y salidas posibles del escenario, siendo en ocasiones los personajes tanto actores como público, contemplando las obras que sus descendientes interpretan en una gran historia que se articula a modo de matrioska.

Según avanza la trama, las proyecciones que en un primer momento se sucedían de una forma más discreta, van tomando gran protagonismo. Nos sitúan en los sesenta, nos hablan de emigrar, refuerzan la ambientación con el propio vestuario que tan bien se han encargado de seleccionar. En los noventa, los hijos de los hijos se dedican al mismo oficio teatral. El público murmura, con cierta gracia de contemplar las portadas de la Superpop o el icono que supone Alaska, de fondo en la proyección, con los que encuentran mayor familiaridad. Desde “La ratonera” de Agatha Chistie a “Bajarse al moro” de José Luis Alonso de Santos, son constantes las referencias que culminan con una crítica a la era digital en un sketch que se torna surrealista en una situación cada vez más cómica.

“En el Teatro Español, muchas han sido las familias que han cosechado éxitos” narra la voz en off mientras menciona innumerables apellidos de los que destacan los Guillén Cuervo o los Ozores. Es precisamente estas familias a quienes han dedicado esta obra en forma de homenaje, por seguir transmitiendo el teatro generación tras generación.

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