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Mural LGTBI en Leganés. Foto: Ayuntamiento de Leganés

Hoy se celebra el Orgullo LGTB, una fecha en la que se reivindican los derechos humanos que el colectivo ha conquistado en el mundo y los que quedan por hacerlo. Por ello hemos querido repasar qué camino hemos andado y cuál es el peligro del futuro

En 1978 se produjo la primera manifestación del Orgullo LGTB en Madrid, autorizada tras haber sido disueltos por la Policía el año anterior en una marcha por la Rambla de Barcelona. Ahora, 43 años después, el Orgullo en Madrid es conocido internacionalmente, lo que ha venido de la mano de la lucha por los derechos del colectivo. 

En estas cuatro décadas de lucha se han conseguido grandes avances desde la despenalización de la homosexualidad con la derogación de la Ley de Vagos y Maleantes hasta la conquista del matrimonio igualitario. «Hemos luchado por nuestros derechos, que siempre han sido nuestros, porque un derecho si no es para todos, es un privilegio», aseguraba Juan Carlos Alonso, coordinador de Madrid Orgullo en los Premios Legaynés.

Sin embargo, después de tantos años de lucha ahora vuelven a cuestionarse las conquistas que parecía que estaban afianzadas. «Cuando uno se queda parado y hemos llegado a cotas de igualdad que queríamos vemos cómo se empiezan a cuestionar y algunos países dan un paso hacia atrás en materia de discriminación, por tanto no podemos quedarnos parados», remarcaba el alcalde de Leganés, Santiago Llorente (PSOE).

Orgullo de poder ser abiertamente gay

Pero esto, ¿se nota en la calle? «Totalmente», asegura Víctor, vecino de Leganés de 29 años perteneciente al colectivo, quien destaca que se ha perdido la vergüenza a la hora de emitir discursos homófobos o tránsfobos, «antes ser tan sumamente conservador parecía que eras un ignorante y ahora sacan pecho». «¿Tu no eres gay? Me alegro muchísimo, ¿en qué te afecta a ti que yo sea gay?», remarca.

Nacido en 1991, pertenece a una generación que ha ido a caballo entre el rechazo al colectivo y la completa aceptación. «Soy de ese selecto grupo de gays a los que se les nota, que tiene pluma, yo por el ambiente tan hostil en el que vivía en el instituto y cómo me trataban sabía que no era seguro para mi decirlo porque, si sin decirlo me trataban así, iba a ser peor si lo decía», así tuvo que esperar a la universidad para ‘salir del armario’. 

Bandera LGTBI desde el balcón de la Casa Consistorial. Foto: Ayuntamiento de Leganés

Se trataba del año 2008, apenas tres años después de la aprobación del Matrimonio igualitario tras una larga lucha en los tribunales. En España el colectivo comenzaba a ser muy aceptado y en televisión podíamos ver referentes en las series de moda, más allá de los personajes estereotipados mientras que grandes nombres como Jesús Vázquez o Amenábar comenzaban a ser aceptados. Una apertura que sigue adelante gracias a la educación sexual: «ahora mismo en los institutos casi no se le da importancia, se parte de la base de que a todo el mundo le puede gustar lo que le guste y punto. Se ha recorrido un camino enorme que espero que siga así porque los que vengan detrás lo tendrán mucho más fácil». 

Ahora Víctor se encuentra muy orgulloso de poder ser quien es en todos los aspectos de su vida sin tener que ocultarlo: «ser abiertamente gay significa haber sobrevivido a un lucha. Puede que mi lucha no haya sido la misma de la de una persona que haya vivido a mediados del siglo XX pero yo también he tenido mi lucha: primero por haber vivido con esa duda que se convirtió en miedo y luego en lucha con la sociedad cuando todavía no eras ni siquiera consciente de lo que te estaba pasando. Para mi decirlo abiertamente es un orgullo por haber llegado hasta aquí».  

Una lucha en peligro

Sin embargo, todo lo que se ha andado puede volver a desandarse. En Madrid la batalla política se centra en los derechos LGTB, de hecho, el Gobierno regional ya ha anunciado que analizará las leyes de igualdad vigentes en la Comunidad de Madrid para modificarlas. Un anuncio al que Juan Carlos Alonso respondió: «He trabajado en varias ciudades y lo seguiremos haciendo; en Madrid no vamos a permitir que nuestros derechos sean moneda de cambio en una investidura o aprobación de presupuestos. Ni un paso atrás».

Y es que, hemos pasado de una apertura a la vuelta a cuestionar la sexualidad de cada uno: «antes el problema estaba en que al decirlo se te cuestionaba, ‘¿por qué eres gay? ¿por qué la gente tiene que saberlo?'», preguntas que vuelven de nuevo peligrosamente a estar encima de la mesa. «La gente que dice que nadie tiene por qué saber que eres del colectivo porque eso pertenece a su vida privada intentan justificar su homofobia interiorizada». 

Por ello, desde el colectivo ven necesario seguir reivindicando con orgullo que la condición sexual no modifica para nada quién eres en realidad: «no es que tengas un amigo gay o una amiga lesbiana, tienes un amigo o una amiga, punto», remarca Víctor. Una verdad que es necesario afianzar y no echar atrás.

«A veces se nos olvida de que al principio del siglo XX existía el divorcio en España y después ya no; la ideología del partido político que lleve un país puede cambiar completamente el pensamiento de su población».

— Víctor, vecino de Leganés

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