La participación ciudadana activa en lo más cercano a un ciudadano, el municipio, es una herramienta muy valiosa para el desarrollo de las ciudades. Un vis a vis que debería ir de la mano con un “buen gobierno” que escuche y valore a quienes viven in situ en la ciudad que gobiernan.

Es cierto que la participación ciudadana solo representa a quien la ejercita, dejando atrás a una cantidad enorme de masa social que no puede participar por cuestiones personales o ideológicas en algunos casos, pero debe ser reconocida como tal, ya que sin ese tejido social activo muchos logros de las democracias actuales no hubieran sido posibles.

Esa valoración por parte del gobernante debería ser obligatoria ya que por principio de eficiencia, es el vecino quien mejor sabe sus necesidades y no los gobernantes. Pero la realidad difiere de lo que debería ser, convirtiéndose éste, en un pater familias ciego que escucha lo que quiere y como quiere.

bloqueo twitter ayuntamiento leganés
Captura del bloqueo a un vecino por criticar

Ese “como quiere” también provoca la lentitud del desarrollo local, junto a otros factores, como le pasa a su Excelentísimo Ayuntamiento de Leganés que convierte una red social gubernamental en el foco de criticas, memes y en el canal “supuestamente” más eficaz con la ciudadanía. Por ello, cual horda de Mordor, la red twittera ciudadana intenta que ese control, que parece más activo y referente en dicha red social, sea productivo colocando sus quejas y su control ciudadano a los gobernantes, siendo esta la única forma veloz de que les escuchen. Aunque no siempre es así. Y preguntas y quejas se quedan en el cajón, incluso en el bloqueo de perfiles que quieren participar de la vida activa de la ciudad defenestrando a perfiles activos.

Todas estas quejas parecen marcar en parte la agenda política del caos en un ocaso de dos años incierto, que parecen denotar una falta de previsión y estrategia sobre los recursos municipales por parte de gobernantes. Hecho que se observa no sólo en la falta de capacidad critica, plasmándose en el resultado final “personalista” de los canales comunicativos directos con la ciudadanía que chocan con lo debería ser: contactar, fomentar la participación, recibir e informar. En vez de convertirlo en odas al sujeto, en este caso al alcalde de Leganés, se debería encaminar toda esa corriente participativa que les llega mediante las redes sociales en algo constructivo. Lo que se fomenta, en realidad, es una presa que paraliza la participación ciudadana, dejando sin valorar muchas otras que pueden mejorar la calidad de la ciudad.

Acabando, para los de la LOGSE, como diría Goyo Jimenez, el uso partidista de los canales comunicativos del ayuntamiento deberían ser para todos, no de Santiago Llorente y sus logros, siendo el único dueño la ciudadanía de Leganés porque son sus recursos, no los de unos pocos y sus gobernantes tienen la obligación de sacarse la cera de los odios y dejarse de personalizar como niños pequeños, la critica, enfocándola esta como una operación sumatoria y no a lo pasional.