Esther Vega: «Los trastornos de salud mental somos los últimos de la fila»

26 septiembre 2022

Esta madrileña de 51 años ha creado el hastag #TribuDeLasMentesDespeinadas para aquellos que padecen trastornos de salud mental bajo un lema: "Sois valiosos, valientes y válidos"

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Soñadora de mente despeinada, así se autodefine Esther Vega. Nacida en Madrid fue adoptada por Leganés con tan solo 24 años, y nunca se ha movido de la ciudad donde ha hecho su propia familia. Aquí ha sido diagnosticada, tratada, y ha emprendido su camino de «activista de la salud mental» a través de Tik Tok con la ayuda de su libro ‘Pensamientos de una rubia con la mente despeinada’.

Cuéntame un poquito sobre el libro, ¿cómo surgió la idea?

Llevo 37 años con problemas de salud mental. He pasado varios problemas como la anorexia y en los últimos años se me agudizaron. Cuando comencé con la psicóloga que estoy ahora empecé a hacer 9 horas de deporte al día para desahogarme… era demasiado y se me rompió el peroné tuve una reconstrucción de muñeca… Mi psicóloga me dijo “vamos a parar de deporte y vamos a buscar otros hobbies” De siempre había escrito por era la única manera que tenía de expresarme por mi timidez. En ese momento empecé a ir a un taller de escritura y me dio el gusanillo. Mi profesora me animaba a escribir.

En paralelo mi psicóloga puso nombre a lo que me pasa: trastorno de la identidad sociativo, que es cómo que dentro de mi viven varias personalidades, debido a un trauma infantil, me servía para protegerme. Me empezaron a medicar, me encontré mejor y me anime más aún a escribir un libro para ayudar a otras personas que sufren trastornos y dar visibilidad a la salud mental, porque creo que somos los últimos de la fila en la sanidad y se nos tiene muy estigmatizados … hay muchos prejuicios, la gente tiene mucho miedo a hacerse visible y me dije alguien tiene que ser el primero en levantar la mano y decir, yo tengo este trastorno y no pasa nada.

¿En qué consiste el libro?

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Son todos relatos cortos, escritos bajo mi experiencia y mis vivencias, y decidí hacerlos visibles para que la gente como yo vean que no están solos, que hay más gente como ellos, yo los llamo ‘mentes despeinadas’. Y me está sorprendiendo la aceptación que está teniendo.

¿Cómo está siendo la acogida de tu libro?

Ya hemos agotado toda la primera edición y vamos a lanzar una segunda. Mucha gente me hace llegar eso, que ya no se sienten solos, sintiéndose muy identificados con sus relatos y más valiente para dar el paso para decir que es una mente despeinada. Incluso también gente que son »normales» (entre muchas comillas), puede entendernos y saber por lo que pasamos nosotros.

Como no soy una Tamara Gorro, ni una Paz Padilla… me está costando al no tener el respaldo de nadie pero gracias a mis cuentas en TikTok con 15.000 y pico seguidores e Instagram, unos 4.000, puedo anunciar mi libro haciendo directos, y yo lo estoy vendiendo casi todo a través de ahí. Me paso muchas horas detrás de la pantalla, y son mis seguidores quien me lo están comprando, incluso creando el hasthtag #LaTribudelasMentesDespeinadas. Ellos son mi tribu y la gente que lo compra y hace el bizum, al compartir número de teléfono envían sus vivencias incluso puedo hablar dos horas con una persona que me ha comprado el libro. No es sólo vender el libro, sino que le escucho y los hago mi gente qué es la magia del libro. Muchas veces les digo, sois valiosos, valientes y válidos, y que nadie os avergüence de tener un problema de salud mental.

portada del libro pensamientos de una rubia con la mente despeinada
Pensamientos de una rubia con la mente despeinada

Justamente has mencionado a Tamara Gorro, una de las influencers que está pasando por una depresión y visibilizándola… ¿Qué opinas de ello?

Lo veo fenomenal, porque siempre somos los últimos de la fila. A mí lo que me da rabia es la gente que dice que está “depre” porque ha perdido el autobús o porque se le ha roto una uña. Una depresión es algo muy grave, es algo que muchas veces la gente por cosas como esa no nos creen… y creo que se nos debe de tomar más en serio, porque hay más muertes por suicidio que por cáncer, y eso no se cuenta.

Mira, a mi hay dos institutos uno El Salvador y otro en Getafe, que me han pedido dar charlas, precisamente porque hay muchos adolescentes que se suicidan por ese tema y tan siquiera saben reconocer que tienen una depresión o qué les ocurren. En sus casas, muchas veces no quieren que sus hijos tengan eso y lo obvian, ya que en las mismas casas se estigmatiza.

En el mundo de los adultos lo estamos normalizando, pero en el mundo de los jóvenes es donde más se está dando este tipo de cosas, ¿cómo se podría romper este tabú?

Primero, en las casas. Dentro de las familias tenemos que tener los ojos y los oídos muy bien abiertos. Hay que escucharlos y tomarlos en serio… nos lanzan muchos gritos sin gritar, debemos estar pendientes y trabajar junto a los colegios, que deben de tener más psicólogos y deben (el profesorado) estar más pendientes de los bullyng que hacen mucho daño psicológico y los pueden llevar a muchos trastornos. Los cerebros de los adolescentes son plastilina y somos responsables de ellos… creo que debería haber una asignatura sobre salud mental, de dar el conocimiento para auto diagnosticarse sobre lo que les está pasando y estar los padres y los educadores más atentos.

No sólo hay que estar pendientes de que nos saquen un 10 en Historia …

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También hay una reclamación de psicólogos en la sanidad pública, ¿te has enfrentado al camino de la sanidad pública en materia de salud mental?

Si, lo he intentado… me veían una vez cada tres meses unos 20 minutos. Tan siquiera me preguntaron lo que me estaba pasando. Pasas, te dicen lo que te tienes que tomar y vuelve dentro de 3 meses o de 6 meses. Así no se puede curar nadie, no te sientes escuchada, en 20 minutos no se puede conocer el problema de una persona, ni conocerla, ni hacer un buen diagnóstico, es imposible. Todas las enfermedades son importantes pero la salud mental también.

Terminé con un intento de suicidio y me ingresaron en el Severo Ochoa. Salí peor de lo que estaba porque es una cosa tremebunda, no me extraña que la gente tenga miedo a los ingresos hospitalarios… La sanidad pública en materia de salud mental está como en los años 70, es horroroso, para curarte necesitas irte a lo privado. Es así de triste.

Cuando estuve ingresada en el Severo Ochoa, estuve ingresada con una chica, la tenían atada por las noches y yo la tenía que aguantar gritar… no puedes juntar pacientes con según qué pacientes, no te pueden preguntar delante de toda la planta si has hecho “popo”, no somos animales, trátanos como personas.

Ahora tengo que ir dos veces en semana y tengo que gastarme 100 euros a la semana. Me he tenido que hacer un seguro privado para que me trate una psiquiatra y poder ir cada mes y medio para que me revise la medicación, ya que mi trastorno ya es de por vida y me tienen que revisar la medicación porque me puede dar un brote, y yo en un brote las lío pardisimas.

A raíz de esto, me he acordado de la película Loco por ella que trata de una chica con bipolaridad en un centro psiquiátrico y explica varías enfermedades. ¿Has visto que con este tipo de películas, libros etc… que se haya abierto la mirada de la gente o que algo esté cambiando?

Mira, cuando hice la presentación del libro expliqué que cuando la gente escucha la palabra trastorno, se creen que vamos con un cuchillo en las bragas y los vamos a perseguir por un pasillo. Todavía hay mucha incultura en materia de salud mental y vinculan la palabra trastorno con trastornado, y no diferencian entre otros trastornos, como el bipolar, de identidad disociativo … no distinguen. Una señora me dijo, ‘pues te veo muy normal para tener un trastorno’. Ellos se piensan que vas con piojos, desdeñada, sin peinar, hablando sola así en una pared acolchada con una camisa de fuerza.

Hay gente que está más informado, sobre todo las familias que tienen a alguien en su casa, pero en general la gente piensa que el trastorno igual a trastornado, es decir, el esquizofrénico que mata. Si ven a Raquel Mosquera hablando sola por la ventana la gente lo asocia a la bipolaridad… no sabe distinguir.

esther vega escritora
Esther Vega, autora del libro «Pensamientos de una rubia despeinada». Foto: Lito Lizana

Todo este tipo de cosas, libros, películas lo suele consumir gente con algún trastorno, y sigue siendo para un círculo reducido. En otro medio de comunicación por ejemplo, reseñaban que pensaba por la portada que era una novela romántica, ya que mi portada es una chica en rosa, con su lazo y el título y tal… te lleva a que sea algo de humor incluso, o puede que lo compren como se piensen que es otra cosa (risas) o porque me conocen pero no porqué les interese el tema.

Ya, pero eso puede ser un gancho para acercarla al mundo de la salud mental….

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Si, y hay gente que me dice, es que he llorado mucho por lo que has pasado o hemos llegado a conocerte mucho más….

¿Todos los relatos en tu libro son biográficos?

Si, lo son. Muchos son sacados de las sesiones, de los MRD de las sesiones con mi psicóloga, una especie de regresiones en búsqueda de mi niña que es la que ha sufrido. Realmente lo que sufrí es un trauma infantil por abusos sexuales y estamos intentando averiguar, porque yo no me acuerdo quién fue. Tengo toda mi infancia borrada y a través de este aparato lo recuerdo, son sesiones muy duras.

En el libro las trasmito entre la realidad y la fantasía para no hacer sangre ya que quiero que sea un libro que se entienda pero no quiero que el lector sufra. Son relatos bonitos, te explico que me he intentado suicidar pero no te lo explico con detalles. Hay en uno que digo, «los locos tenemos 7 vidas como a los gatos pero a mí sólo me quedan 5».

Intentas hacer todas las metáforas posibles para que no sea tan sangrante …

Si, además es un libro que es muy fácil de leer porque son metáforas y ejemplos que lo puede entender un niño de 15 o un señor de 100. No es macabro, es un libro que te lleva a lo que sufre una persona con salud mental sin llevarte a la chicha. Luego hay otros relatos que los meto para relajar el tono.

¿Qué buscas con este libro?

Soy una activista de la salud mental a la que los noes le han dado más fuerza en la lucha, pero que a una persona no la cojan en un trabajo o no la acepten en un taller por tener un trastorno me hierbe la sangre. ¿Por qué no puedo decir abiertamente que tengo un problema de salud mental y la gente me pueda ayudar? Quiero animar a la gente de que no se escondan, que no hemos hecho nada malo…

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