El jiu-jitsu español vuelve a hacer historia, y esta vez lleva sello pepinero. Aarón Gómez, del Club Víctor Pradera de Leganés, se ha proclamado Campeón del Mundo de Jiu-jitsu en la modalidad de lucha −77 kg en el campeonato que se está disputando este fin de semana en Bangkok (Tailandia). Una hazaña enorme para el deporte nacional… y un orgullo mayúsculo para el jiu-jitsu de Leganés, que vuelve a colocar a la ciudad en el mapa mundial de las artes marciales.
El madrileño, formado en una de las entidades deportivas más históricas de la ciudad, ha cuajado un torneo perfecto en una de las categorías más duras y competidas del campeonato. Técnica, control, cabeza y un carácter competitivo brutal para derribar a rivales del máximo nivel internacional. El resultado: oro mundial. Palabras mayores.
Bangkok, epicentro del jiu-jitsu mundial
El JJIF World Championship —organizado por la Ju-Jitsu International Federation— se celebra del 1 al 7 de noviembre en el Indoor Stadium Huamark. Allí se concentran cientos de atletas de élite de todos los continentes para competir en modalidades como Fighting, Duo, Ne-Waza Gi/No-Gi, Show y categorías Para.
Bangkok se está consolidando como capital global de los deportes de combate, y este campeonato es una prueba más: infraestructura top, ambiente eléctrico y retransmisiones oficiales en directo desde la JJIF en YouTube. Un escaparate mundial… donde Leganés ha brillado.
Orgullo pepinero… pese a la falta de apoyo al deporte base
El título de Aarón Gómez no es solo un triunfo personal. Es un triunfo del Club Víctor Pradera de Leganés, uno de esos clubes históricos que llevan décadas formando deportistas desde el esfuerzo, sin focos y sin los recursos que sí tienen otros deportes.
Mientras los grandes presupuestos se pierden entre promesas políticas y selfies institucionales, en los tatamis de barrio se fabrican campeones del mundo. Sin ruido. Con trabajo real. Con valores.
Puede que el oro se haya colgado en Bangkok, pero este éxito también pertenece al deporte base de Leganés. A los clubes que sostienen, sin apenas ayuda, la pasión de cientos de jóvenes.



