No es normal mirarle el móvil. No es normal que se cambie la ropa porque a ti no te guste. No es normal impedirle ver a sus amigos. No es normal criticar constantemente a su entorno. No es normal llamarle ‘fea’ o ‘inútil’. No es normal obligarla a hacer algo que no quiere solo porque a ti te apetezca. Y tú: no, no te lo mereces.
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