La noticia publicada por ABC el pasado sábado, en la que se explicaba que una vecina del barrio de La Fortuna fue asaltada por un violador, ha causado un gran revuelo en el municipio de Leganés. El asalto aún está siendo investigado por la Policía Nacional.
El pasado miércoles 11 de diciembre, el diario ABC publicaba que una mujer, de 57 años, fue asaltada al rededor de las 17 horas en el barrio de La Fortuna, donde reside, por un atacante de entre 35 y 40 años que pretendía violarla. Esta vecina consiguió zafarse de su agresor tras morderle.
Esta noticia, ha coincidido en el tiempo con la excarcelación del conocido como «violador del portal«, Pablo Manuel García Ribaldo, quien llegó a cometer 74 violaciones, seis agresiones sexuales y delitos de robo. Su salida, debido a la derogación de la doctrina Parot, se ha producido tras haber cumplido un 10% de su pena (1721 años). Esto ha producido la circulación, en varios lugares de España, de mensajes de móvil alertando de que ha sido visto por los alrededores. Sin embargo, se desconoce su paradero exacto.
A pesar de ello, y de que la investigación aún continúa en curso, la descripción proporcionada por la víctima no coincide con las imágenes que se han hecho públicas de Ribaldo, quien tiene la cabeza rapada y aspecto corpulento. Por su parte, el Ayuntamiento pide calma y prudencia ya que no tiene constancia de que ningún violador «ande suelto» por el municipio o los alrededores.
Descripción del asaltante:
Hombre de 1,75-1,80 centímetros de estatura, castaño con el pelo largo, delgado y aspecto de indigente.
Modus operandi:
La mujer fue asaltada junto al arroyo de la Canaleja, por donde paseaba. Allí, el hombre interrumpió su marcha, cobijado entre unos arbustos, para preguntarle si tenía una bolsa de plástico para poder guardar unas setas. La mujer, negó tener y continuó la marcha. Al instante, el individuo la cogió por detrás, tapándole la boca con un pañuelo. Arrojó a la mujer al suelo y le rompió la camiseta mientras se bajó los pantalones y su ropa interior. Sacó una cuerda para maniatarla y en ese momento ella le propinó un mordisco que permitió su liberación.






