Fútbol | El Cholo asalta al fin el fortín pepinero (0-1)

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El Club Deportivo Leganés no consiguió repetir en Butarque los buenos resultados de años anteriores. El solitario gol de Vitolo, tras una gran acción individual de Joao Félix, decantó un encuentro muy igualado.

Los mismos contendientes. Los mismos entrenadores (por cierto, los dos argentinos). Una misma manera de entender el fútbol, que ha conducido al éxito y a la estabilidad a los dos clubes. Premisas todas ellas puestas al servicio del poco coherente propósito de evitar el mismo resultado de siempre: el empate, tal y como había ocurrido en Butarque en las últimas tres temporadas. Pero esta ocasión había algo diferente: un joven portugués de 19 años que ha puesto patas arriba al que aspira a convertirse en el primer club de la capital.

El Atlético de Madrid comenzó muy metido en el partido, con una presión muy fuerte que no tardó en ofrecer resultados. En el segundo minuto Omeruo, que se estrenaba en liga, perdía un balón muy atrás, y Koke aprovechó el servicio para ceder un excelente pase al primer toque a Morata, que en el borde del área y con comodidad, mandaba el esférico un poco desviado a la derecha.

El cambio de sistema del Cholo, que colocaba a 5 defensas sobre el tapete en vez de su clásico 4-4-2, parecía aturdir a un Lega que a duras penas lograba sacar con sentido la pelota desde atrás. Sin embargo, una vez superados los primeros minutos de confusión, el partido se dirigía hacia rutas ya transitadas: defensas pobladas, juego áspero y rudo, que no duro, y una ausencia generalizada de ocasiones de efecto narcotizante. El mismo guion, una vez más, que se pudo ver en años anteriores.

Roque Mesa en su primer partido en el Leganés. Fuente: @CDLeganés.

La única nota reseñable en el primer tiempo, más allá del tiro de Morata, fue la lesión de Rodrigo Tarín en el 28′, que tuvo que abandonar el campo por Bustinza. El cambio, de todos modos, no alteró los planes de un Leganés que siguió mostrando la misma fiabilidad atrás.

Más ocasiones tras el descanso

El encuentro se reaunudaba como el primero: con una nueva pérdida de Omeruo en una posición si cabe más peligrosa que en su error inicial, y que le permitía a Koke servir en bandeja otro gol, esta vez a Joao Félix, pero que no consiguió embocar entre los tres palos con una estética semi-chilena. Al poco, Rosales a punto estuvo de marcarse en propia puerta, despejando violentamente al palo de su propia portería un centro de Morata.

Pero no solo reaccionó el Atlético, también el Leganés se reactivó y vio muy cerca la posibilidad de adelantarse en el marcador. Primero, por medio de Jonathan Silva, que se topó con el larguero con un magnífico disparo de libre directo. Después Eraso se encontró con un balón franco en el área tras la confusión vivida por Thomas y Giménez, sin embargo su disparo resultó muy blando y cómodo para Oblak.

Y emergió la calidad de Joao Félix


Después de un momento de impás, tuvo que aparecer ese gran talento que es Joao Félix para desequilibrar una contienda que estaba siendo indudablemente muy igualada. Recibió el cuero por la derecha, y con un gran descaro, desafió a Siovas con varias bicicletas, recortó por dentro y asistió a Vitolo, que esta vez sí, atinó con precisión al palo raso contrario. Un gol que además volvió a dejar en evidencia a Omeruo, demasiado alejado de un Vitolo que no encontró ningún tipo de oposición.

El Leganés, que probablemente veía cerca la posibilidad de cosechar un nuevo empate ante el Atlético, quedó muy noqueado con el gol y apenas pudo reaccionar. La percepción era la de un buen trabajo en todos los niveles, pero con unos errores puntuales atrás que condenaban de nuevo la falta de gol. Y el Atlético de Madrid, por su parte, se marchaba con una convicción: la de que con Joao Félix ya nada volverá a ser lo mismo.

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