Sanitarios en terapia, retrasos en diagnóstico y peor sanidad: lo que significa el colapso en centros de salud

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Médicos y enfermeras admiten estar desbordados y con problemas de ansiedad y/o depresión por la sobrecarga laboral. “Esto va a acabar muy mal”

Mucho se ha hablado en esta sexta ola de lo difícil que es ser atendido en un centro de salud debido a la alta demanda pero muy poco de lo que esto supone a quienes están del otro lado: los sanitarios y administrativos. Esta situación, que se repite por toda España, ya ha provocado renuncias entre todo el personal sanitario que reclama mejores condiciones laborales para poder desarrollar mejor su trabajo, una estabilidad laboral y un horario que permita la conciliación familiar desde hace años. “No podemos más”.

Mientras que en los hospitales sí hubo un refuerzo de personal, los centros de salud siguen con un plantilla límite desde hace más de dos años. En el caso del CS María Jesús Hereza, de San Nicasio, apenas se ha reforzado el personal con efectivos insuficientes para suplir las propias ausencias por trabajadores de baja por covid. “Llevamos doblando turnos todas las Navidades. Somos muy poco personal más las bajas por COVID. Estamos desbordados”, asegura el Doctor Jaime Innerarity, del Centro de Salud María Jesús Hereza.

Preguntados por la presión que sufren a diario, confiesan que cada vez es mayor el número de los médicos recurren a un tratamiento por ansiedad o depresión debido a las condiciones laborales que sufren. Y es que han necesitado terapia o medicación para poder enfrentar su trabajo. “Es cierto que estamos superados, pero en el momento en el que viene un paciente nos volcamos. Es nuestra profesión y nuestra vocación”, añade otro sanitario del centro. No obstante, recalcan que así no pueden seguir mucho tiempo: “Cuanta mayor es la carga de trabajo, más fácil es que por cansancio y por falta de tiempo se cometa un error”, apostilla Innerarity.

En solo un turno, los médicos tienen una media de 100 pacientes a los que atender, lo que deja poco más de 4 minutos para cada uno. Una situación que hace imposible la atención con un mínimo de calidad y seguridad a los pacientes, quienes han acabado en muchas ocasiones desesperados. “Hemos pasado de los aplausos a un acoso por parte de algunos pacientes”, añade una enfermera de un centro de salud de Leganés.

El pasado lunes tres pacientes se quedaron en la sala de espera, en la puerta del médico, cuando ya había terminado su turno, esperando que les tramitara la baja laboral. decían que hasta que no se les tramitara no se irían. Me acerqué a ellos para hacerles ver que eso era acoso. Son trabajadores igual, tienen su horario de trabajo y se están dejando su salud.

Enfermera de un centro de salud de Leganés

Para descargar de trabajo a la atención primaria, la Comunidad de Madrid habilitó un número de teléfono en el que gestionar las bajas, pero no ha surtido efecto. “Al final vuelve a recaer en nosotros”, señalan. “Todo se vuelca en una base de datos que pasan luego a la unidad administrativa del centro para que nos las citen en nuestras agendas, con lo que la carga vuelve a nosotros para que la gestionemos. Tenemos que llamar para saber cómo están y si hay que mantenerles o no la baja. Eso retrasa mucho el resto del trabajo”, explica el doctor.

Problemas para coger cita

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Además de la falta de médicos, los centros de salud adolecen de una falta de trabajadores administrativos, la puerta de entrada de los pacientes a los centros. Esto hace que “realmente sea muy complicado que les cojan el teléfono y los pacientes acudan presencialmente”, a pesar de la llamada de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, a no hacerlo hasta que no sea urgente.

Problemas con la gestión de citas que han generado tensión entre los usuarios de la sanidad pública llegando incluso a proferir amenazas contra el personal de administración de los centros de salud. “Son las que peor lo pasan. La gente según entra en el centro se va calmando, pero ellas son las que están en la puerta y han llegado a recibir insultos y amenazas de muerte”, apuntan desde enfermería.

Lo cierto es que la alta demanda ha llevado a que desde Gerencia se diera la instrucción de bloquear las agendas para atender sólo lo imprescindible, como ha ocurrido en el Centro de Salud María Jesús Hereza, durante las Navidades. Allí los pacientes han visto canceladas sus citas ante la presión asistencial.

Esto va a acabar muy mal. Va a producir un aumento de otras enfermedades. A parte de la mortalidad directa por COVID, hay otra mortalidad indirecta por el retraso en el diagnóstico de otras patologías y el peor control de las patologías crónicas que realizábamos ya a duras penas antes de la pandemia. Que no tengamos tiempo para ver a los pacientes hace que nos demoremos mucho en un diagnóstico

Dr. Jaime Innerarity Martínez, médico de un centro de salud de Leganés

Ahora mismo las ecografías se están demorando hasta 7 meses y las citas para una primera consulta de neurología o neumología pueden llegar al año. Retrasos que se han acumulado a los que se venían arrastrando antes de la pandemia y que dificultan hacer detección precoz de muchas de las enfermedades que no son COVID.

Ante todo ello, todos los sanitarios consultados coinciden en condenar las palabras de Díaz Ayuso en las que se ponía en duda si los sanitarios de los centros de salud estaban trabajando: “Estamos desbordados y conocen cómo estamos. Intentan vender una normalidad que no existe”. Así, reclaman que se haga el refuerzo de personal en la Atención Primaria, necesario desde hace décadas, y se frenen los “parches” temporales.

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