Obras y Medioambiente, trasladadas a la Biblioteca Central

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Las concejalías que lideran los socialistas Francisco Javier Márquez y Miguel García Rey ejercen sus labores desde el mes de diciembre en la segunda planta de la biblioteca de Leganés Norte, todavía sin inaugurar.

La nueva oleada de críticas de la oposición hacia el proyecto de la Biblioteca Central tiene su origen en la función que desempeña su segunda planta. Aquí se instalan los despachos del concejal de obras e infraestructuras de Leganés, Francisco Javier Márquez (PSOE), y del concejal de medioambiente, Miguel García Rey (PSOE), que desde el mes de diciembre han hecho las maletas desde Casa del Reloj junto a equipos de alrededor de 40 personas, como ha confirmado el Gobierno Local.

La construcción en el barrio de Leganés Norte sigue dando que hablar antes incluso de su estreno para todo el público. Las primeras funciones que se están pudiendo realizar en la biblioteca son las correspondientes a las Delegaciones de Obras e Infraestructuras y de Medioambiente del Ayuntamiento de Leganés, que ha trasladado sus efectivos desde Casa del Reloj desde antes de las Navidades.

Falta de personal y disposición de las salas

Pese a estar ya finalizada, la obra se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza del actual Gobierno Local, que aún no ha sido capaz de llevar a cabo la inauguración pese a anunciarla por última vez para finales de un 2019 ya extinto. La falta de personal y la reestructuración definitiva de las salas son los últimos puntos por completar para que los vecinos puedan al fin tener acceso a sus instalaciones.

A través de comunicados y ruedas de prensa, la oposición ha hecho pública su preocupación por el estado del proyecto. El Gobierno presidido por Santiago Llorente no les ha transmitido una respuesta hasta el momento, aunque emplaza a la posibilidad de debatirlo en el Pleno de este jueves.

Críticas de la oposición

El uso personal que desarrollan los ediles socialistas y su equipo en el interior de la Biblioteca Central se suma a la lista de reproches por una década de retrasos, sobrecostes e incumplimientos del plan inicial presentado. Los partidos ajenos al gobierno ven en esta adjudicación un uso fraudulento del dinero público y denuncian el aprovechamiento particular de los concejales de unas instalaciones que deberían ser para uso y disfrute de todos los ciudadanos de Leganés. De las tres plantas con las que cuenta el edificio, una estaría destinada al reparto de despachos privados en lugar del planteamiento inicial que incluía facilidades para leer, estudiar o tener acceso a la información mediante libros, prensa o internet.

Ante la demora, la oposición ha aumentado su malestar en las últimas fechas y ha insistido en los últimos días pidiendo explicaciones al Ayuntamiento de Leganés. Las sospechas de PP y ULEG sobre la necesidad de contratar plantilla y la conversión de las salas en despachos privados hizo que bautizaran al centro con el sobrenombre de ‘Casa del Reloj 2’.

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